sábado, 29 de junio de 2013

Los niños y el estrés escolar


El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones que perturban el equilibrio emocional y se da cuando las exigencias de la vida diaria superan los recursos con los que se cuenta para resolverlas.
Los niños empiezan a sentir estrés desde muy temprana edad y son más vulnerables que los adultos, porque aún no han aprendido maneras efectivas de lidiar con ciertas situaciones.
La actitud hacia la escuela es una de las causas principales de estrés infantil. Esta institución representa un lugar distante del hogar en donde el niño experimenta algunos de sus mayores retos, éxitos, miedos, fracasos y momentos vergonzosos.

¿Por qué se estresan?
El nivel de estrés en un niño está influido por la presión, expectativas y exigencias de la familia y los maestros, sobre todo de los padres, así como la autoestima y los rasgos de personalidad propios del niño, que lo llevan a ser extremadamente perfeccionista y autocrítico.
De acuerdo con el Hospital Psiquiátrico Infantil “Juan N. Navarro” de la Secretaría de Salud, la mayoría de las escuelas someten a los niños a una presión importante que genera, en quienes son susceptibles, altos niveles de estrés y ansiedad.

La huella de la presión
El estrés escolar puede desencadenar trastornos emocionales como ansiedad, tristeza, depresión, problemas de conducta, déficit de atención y psicosis. Si no se atiende oportunamente, podría terminar en suicidio.
El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) reporta que el número de suicidios entre niños y adolescentes se ha incrementado entre 15 y 20% en los últimos 5 años.
A nivel nacional se estiman 3 mil suicidios al año, de los cuales el 8% corresponde a menores de 4 a 15 años de edad.
Es muy importante que, como padres, brindemos toda la atención al estado emocional de nuestros hijos y los apoyemos para enfrentar los retos escolares.

¿Cuáles son los síntomas?

• Irritabilidad
• Angustia
• Somnolencia
• Tristeza
• Dolor de cabeza constante
• Diarrea o estreñimiento                 
• Falta de apetito
• Palpitaciones rápidas
• Sarpullidos o alergias
• Dificultad de adaptación en cambios de rutina
• Apego exagerado por ciertas personas

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